Productos químicos y farmacéuticos ocupan el primer lugar del PIB industrial en Colombia con el 12%. La Asociación Colombia de la Industria Farmacéutica (ASCIF) en conjunto con la Asociación de Industrias farmacéuticas en Colombia (ASINFAR), realizaron la primera radiografía de la industria farmacéutica Colombiana a través del estudio ”Huella Económica y Sostenibilidad Financiera de la Industria Farmacéutica en Colombia”.

El estudio tiene como objetivo medir la participación de los productores locales de productos químicos y farmacéuticos en el abastecimiento de medicamentos en el país, así como la sostenibilidad en el mediano y largo plazo.

El sector de productos químicos y farmacéuticos es la industria que más genera valor en la economía ubicándose en el primer lugar del PIB industrial en Colombia con una participación del 12%, esto incluso con el gran proceso de desindustrialización vivido por el país, un ejemplo de esto es que en el año 2.000 existían más de 200 plantas farmacéuticas dedicadas a producir medicamentos y para el cierre de 2021 solo quedaban 104, estas plantas según datos oficiales del Ministerio de Salud (SISMED), se encargan de suministrar el 80% del total de medicamentos consumidos en todo el territorio nacional, es decir el suministro de medicamentos en Colombia está garantizado por las empresas locales.

En contraste el número de plantas farmacéuticas extranjeras que fabrica el restante 20% asciende a 695, siendo India, Alemania y Estados Unidos los países de donde más se importan medicamentos terminados.

Se encuentra una gran diferencia entre los precios promedio de venta de los medicamentos importados y nacionales, ya que las enfermedades que tratan los importados son las denominadas de alto costo, esto hace que al comparar el nivel de precios se vea una diferencia de 8 veces más frente a los medicamentos locales, generando que del total de ventas en pesos de medicamentos, los importados se lleven el 67% y los nacionales solo el 33%.

De otra parte, los medicamentos producidos en Colombia son más para consumo local, haciendo que las exportaciones sean muy bajas comparadas con las importaciones, para el período de enero a septiembre de 2021, las importaciones fueron de 2.602 millones de dólares y las exportaciones tan solo de 288 millones de dólares.

Los costos de producción de la industria farmacéutica en su gran mayoría están afectados por la tasa de cambio del dólar, ya que las materias primas para hacer los medicamentos son importadas, luego el proceso de devaluación del peso, hace que cada vez sean más costosas, es decir que producir sea mas caro, esto junto con el control de precios por parte del Gobierno, hace que cada vez sea más difícil mantener algunas líneas e incluso salgan del mercado ya que puede salir más costoso fabricar que el precio de venta.

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Las inversiones que se deben realizar en infraestructura física, acondicionamiento y maquinaria y los mantenimientos con los que se debe cumplir para lograr los estándares de calidad exigidos (y necesarios) en los medicamentos son bastante altas y normalmente salen de las utilidades de los laboratorios.

Con el pasar de cada año, se ve como esta situación deteriora las finanzas de las compañías, haciendo que se dé un proceso denominado destrucción de valor, y haciendo menos atractivo a los inversionistas dirigir su dinero a esta actividad.

En tal sentido, se evidencia la necesidad de fortalecer a esta industria con el ánimo de mantener y consolidar la posibilidad de garantizar la autonomía sanitaria del país, en otras palabras poder producir localmente los medicamentos que consumimos y no llegar a depender de otros países para hacerlo.

Pese a este panorama la Industria farmacéutica colombiana es un sector que genera más de 47mil empleos directos y un poco más de tres veces esta cifra en empleos indirectos, generando empleo formal de calidad. Adicionalmente, frente al resto de los sectores industriales, el salario promedio es más del doble, todo esto genera mayores ingresos al Estado en términos de impuestos de las compañías y de los mismos trabajadores.

En tal sentido, se evidencia la necesidad de fortalecer a esta industria con el ánimo de mantener y consolidar la posibilidad de garantizar la autonomía sanitaria del país, en otras palabras poder producir localmente los medicamentos que consumimos y no llegar a depender de otros países para hacerlo.

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